Se trata de una actividad lúdica y creativa en la que, a través de pequeños tubos, los estudiantes comparten lecturas en voz baja (poesías, frases o textos breves) con un compañero. Esta experiencia, en línea con el Diseño Curricular de la Ciudad de Buenos Aires, busca acercarlos a la literatura de una manera diferente, promoviendo la escucha atenta, la lectura expresiva y el disfrute por las palabras.
Los susurradores invitan a generar un clima de calma y conexión, donde cada mensaje se vuelve único y especial. Así, los chicos no solo practican la lectura, sino que también fortalecen el vínculo con los textos y con sus compañeros, descubriendo nuevas formas de comunicarse.
